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Apuntes para una

Historia de la Unión Cívica Radical

 

Por Dr. Diego Alberto* Barovero

 

Capítulo Segundo

 

Los primeros gobiernos Radicales. Yrigoyen- Alvear-Yrigoyen. 1912-1930

 

Tras varios lustros de abstención revolucionaria, una vez sancionada la reforma electoral que garantiza el voto universal secreto y obligatorio, el Radicalismo resuelve concurrir a comicios. Hacia 1914 cuenta ya con dos gobernaciones provinciales y un bloque de diputados nacionales.

 

En las primeras elecciones nacionales bajo el sistema de la ley Sáenz Peña triunfa la fórmula de la Unión Cívica Radical por 375 mil votos contra 250 mil de todos los partidos opositores. Hipólito Yrigoyen y el abogado riojano Pelagio Luna son consagrados Presidente y Vice de la República con el voto popular por primera vez en nuestra historia, y asumen las respectivas magistraturas el 12 de octubre de 1916. Comenzaba “La Reparación”.

 

No obstante el triunfo de la UCR la composición del Congreso es desfavorable al Presidente Yrigoyen donde el Radicalismo quedó en minoría. Sólo Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos tienen gobiernos radicales. Las demás provincias continúan bajo gobernadores del Régimen. Yrigoyen interviene la mayoría de las provincias para posibilitar la normalización de sus instituciones bajo el sistema electoral del voto universal y secreto, recuperando así la UCR el control de varios gobiernos provinciales.

 

Pese a la férrea oposición que en el Congreso tiene de conservadores, socialistas y demócratas progresistas Yrigoyen desarrolla un programa de grandes reformas nacionales. Se ha caracterizado su gobierno a través de tres grandes reformas, la reforma patrimonial, la reforma universitaria y la reforma obrera.

 

En el marco de la primera impulsa la creación de la Marina Mercante y  del Banco Agrícila, la nacionalización del petróleo, la regulación del comercio exterior, la construcción del ferrocarril Huaytiquina y la creación de YPF bajo la conducción del general Mosconi.

El gobierno de Yrigoyen aporta al país un nuevo concepto de la función del estado, con una misión reguladora y fiscalizadora del capital, de fomento del desarrollo y de la equidad social.

 

La gran obra cultural de Yrigoyen fue consolidar la Reforma Universitaria que surgió autónomamente en Córdoba en 1918 y buscó la democratización de la enseñanza a través del cogobierno de las casas de estudio, la libertad de cátedra, los concursos docentes y la extensión universitaria.

 

La cuestión social golpeó rudamente al pirmer gobierno radical que debió soportar oleadas de huelgas auspiciadas por las izquierdas más extremas surgidas al calor del triunfo de la revolución bolchevique de 1917. Así la semana trágica de enero de 1919 con la huelga de los talleres Vasena y las huelgas rurales de la Patagonia en 1921 culminaron en fuertes represiones que aún hoy se imputan al presidente radical. No obstante las preocupaciones sociales de Yrigoyen lo llevaron a intentar un mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo de los sectores sociales más bajos a través de las primeras leyes de protección social, que constituyeron un avance lento debido en gran parte a la fuerte oposición conservadora en el Congreso. No obstante ella subió el salario real, se redujo la jornada de trabajo a ocho horas diarias y se sancionaron los primeros regímenes jubilatorios.

 

Argentina se encontraba en un estado de dependencia absoluta en relación a los países aliados que enfrentaban a los imperios centrales de Europa en la Gran Guerra (1914/1918). El gobierno radical soportó una fuerte presión de esos intereses para quebrar la neutralidad argentina frente a la conflagración bélica. Yrigoyen sostuvo firmemente la neutralidad inspirado en principios de soberanía y autodeterminación de los pueblos, a pesar de los conflictos con el Imperio Alemán. La marina imperial declaró la guerra submarina resultando hundidos los barcos mercantes de bandera argentina “Monte Protegido” y “Toro”, presentando la República enérgicas protestas, Alemania se comprometió a indemnizar económicamente al país y desagraviar el pabellón nacional, lo que ocurrió luego de finalizado el conflicto mundial.

 

En 1920, al constituirse en Ginebra la Sociedad de Naciones la delegación argentina encabezada por el Canciller Honorio Pueyrredón sostuvo que debían ccolocarse a todas las naciones en un pie de igualdad, retirándose nuestra misión diplomática al no sastisfacerse la postura argentina.

Fue Yrigoyen un fervoroso promotor del americanismo, como lo prueba el episodio del acorazado 9 de Julio que transladaba los restos mortales del poeta Amado Nervo a República Dominicana, ocupada militarmente por los Estados Unidos. Preguntado el Presidente a qué bandera debía rendirle honores la embarcación argentina al llegar al puerto, Yrigoyen respondió: “Id y saludad el pabellón dominicano”.

 

Llegado el momento de la sucesión presidencial, Yrigoyen hizo público su apoyo a Marcelo T. de Alvear dentro de la UCR, quien fue consagrado candidato a presidente, acompañado en la fórmula por Elpidio González. El binomio radical triunfó ampliamente en los comicios de 1922 por 458 mil votos contra 200 mil de los conservadores, algo más de 70 mil de los demoprogresistas, al igual que los socialistas.

 

Alvear pertenecía a una aristocrática familia argentina, nieto del General Carlos María de Alvear, Director Supremo y héroe de la guerra con el Imperio del Brasil e hijo del primer intendente de la Ciudad de Buenos Aires Torcuato de Alvear. Desde muy joven se identificó con el radicalismo siendo discípulo de su fundador Leandro Alem y gran amigo de Hipólito Yrigoyen.

 

Fue un presidente ejemplar, aunque su gobierno no se caracterizó por el afán renovador de su predecesor, se destaca su respeto pudoroso por el Estado de derecho y las instituciones, la libertad irrestricta, el florecimiento de las expresiones artísticas y culturales, la consolidación de la legislación social y el afianzamiento de YPF. Gobierna durante un período de bonanza económica.

 

Durante el sexenio de Alvear no existen casi conflictos sociales. El salario es suficientemente retributivo, la balanza de pagos arroja saldos exitosos para nuestra economía, se redujo la deuda externa y el peso se cotizaba a la par del dólar y la libra esterlina.

 

No obstante, bajo su mirada benévola hacia 1924 surgió en el seno del Radicalismo una corriente opositora al caudillo de la calle Brasil y que pretendió desplazarlo de la conducción partidaria. Se llamaron “Antipersonalistas” pues acusaban a Yrigoyen de ejercer una conducción personalista sobre el partido de Alem.

 

La división partidaria afectó grandemente el funcionamiento del gobierno, comenzando por el congelamiento de la relación entre el presidente y el vice, ya que González era un notorio yrigoyenista y llegándose a la escisión de los bloques de diputados y de senadores. Los antipersonalistas contaron con la simpatía y el apoyo de los conservadores en singular maridaje conceptualizado por los yrigoyenistas  como “contubernio”. Alvear toleró el desarrollo de la corriente opositora a Yrigoyen pero no permitió la utilización de los resortes del poder para impedir el retorno del viejo caudillo a la presidencia, como pretendían algunos de sus más fieles consejeros.

 

Cuando se preparaban las elecciones presidenciales de 1928 la UCR proclamó la candidatura presidencial de Yrigoyen acompañado por Francisco Beiró. Los partidos conservadores hicieron causa común con los antipersonalistas y llevaron la fórmula Melo-Gallo, dos radicales desteñidos.

 

El comicio fue conocido como el “plebiscito”, porque el yirgoyenismo dobló en votos a sus opositores, 840 mil contra 440 mil. El viepresidente electo falleció antes de asumir y fue reemplazado por el cordobés Enrique Martínez.

 

La segunda presidencia de Yrigoyen nacida al calor de este rotundo triunfo electoral fue complicándose con la acción conspirativa de la oposición y con la parálisis administrativa producida por la avanzada edad del primer magistrado. El Congreso funcionó muy difícilmente debido también a que los propios yrigoyenistas estaban divididos en dos sectores que especulaban con constituirse en la sucesión del caudillo. Tuvo sin embargo algunos aciertos como la insistencia en la nacionalización del petróleo, el desarrollo y extensión de YPF y la consolidación de la obra social de las anteriores presidencias radicales.

 

Hacia 1929 la crisis financiera mundial y la consiguiente depresión repercutieron dolorosamente en nuestra economía. El presidente supo adoptar sin embargo una medida beneficiosa para nuestro país, el cierre de la Caja de Conversión, para proteger las reservas del oro nacional.  No había mercados internacionales para nuestros productos, comenzaron a escasear los bienes y los conflictos sociales arreciaron impulsados por la oposición política al yirigoyenismo.

 

El surgimiento de una corriente nacionalista reaccionaria, detractora de la democracia caló hondo en las capas sociales altas y fundamentalmente en sectores militares. Una prensa ferozmente opositora encabezada por “Crítica” y “La Fronda” servía de correo de la conspiración. El asesinato del caudillo mendocino anti yrigoyenista Carlos Washington Lencinas y el atentado contra el presidente Yrigoyen pusieron notas de violencia inaudita hasta entonces en nuestro panorama político.

 

Un triunfo opositor en la Capital Federal en los comicios de renovación de diputados de abril de 1930, la enfermedad de Yrigoyen y las disputas en su círculo íntimo por el control de la situación política dejaron al gobierno radical en la intemperie mientras crecía el descontento social y se gestaba la conspiración antidemocrática. Advertido el presidente por su ministro de Guerra, se negó a ordenar el arresto de los líderes militares y civiles del golpe de Estado en ciernes.

 

Una fuerte gripe impidió a Yrigoyen continuar a cargo del Ejecutivo, que delegó en su vicepresidente el 5 de setiembre. Ya no quedaba nada por hacer. El sábado 6 de setiembre de 1930 el Colegio Militar y algunas tropas sublevadas comandadas por el general José Félix Uriburu y el general Agustín P. Justo, acompañadas de columnas espontáneas de civiles, llegó en triunfo a la Casa Rosada donde el vicepresidente Martínez fue obligado a renunciar.

 

Luego la turba saqueó la humilde morada del anciano líder radical que había sido sacado por sus leales rumbro a La Plata donde renunció a la presidencia ante la autoridad militar y fue detenido confinado a un buque de guerra.

 

Se había consumado el primer golpe de Estado que quebraba la legalidad constitucional y legitimaba la participación del poder militar en el gobierno. Comenzaba otra historia.

 

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* Abogado. Historiador. Profesor de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (UBA) y en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Secretario general del Instituto Yrigoyeneano. Vicepresidente 1° de la Honorable Convención de la Capital Federal de la Unión Cívica Radical.